El CD Iturriondo ha caido en su visita al Pio Baroja, feudo del Otxartabe, segundo clasificado en liga y que se ha tomado revancha del 7-4 de la ida con un 6-1 contundente. Enfrentarse al Otxartabe ya es arduo, pero si se suman lesiones y que el entrenador no acude por la pérdida de un familiar, la labor es titánica.
Los blanquiesmeraldas empezaban con la consigna clara. No complicarse con el balón y cerrar bien los espacios. Los locales no apretaban y buscaban romper la defensa con desplazamientos en largo. En uno de ellos ha llegado el primer gol. Delantero gana la espalda al defensa, encara a Eneko y fusila. No ha cambiado la tónica del encuentro aunque poco a poco las fisuras defensivas de los visitantes daban mas oportunidades al Otxartabe. Un buen movimiento rondando el borde del área ha acabado con el 2-0. Pero la relajación y el desorden ofensivo local ha propiciado oportunidades a la contra. Aitzol reducía distancias cuando su chut tocaba en un defensa y se colaba. No apretaba el Otxartabe. Movía y movía hasta encontrar el pase fulgurante y encarar. Eneko salvaba un par de fuertes disparos y Adrian sacaba en la línea de gol el tercero. Jose y Aimar tuvieron francos disparos pero erraron la posiblidad del empate antes del descanso.
Tras el largo paso por vestuarios, los de Otxartabe abrían la lata con calidad individual y en un abrir y cerrar de ojos colocaban el 4-1 en el luminoso. En el aire se notaba que la remontada no era posible. Salvo algún acercamiento esporádico, el portero local, bronco y malencarado, ha tenido poco trabajo. Por contra, los de negro han sometido a Alen a un intenso esfuerzo. Buenas intervenciones que no permitían la goleada. Sin embargo el físico ha caido y las individualidades del Otxartabe han hecho el resto. Un caracoleo desde banda diblando a dos defensas para chut seco el quinto y el sexto, desde el centro, arrancada, dibling y disparo. Todo el mundo pedía ya la hora. Los locales sin mucha ganas de hacer sangre y los visitantes exhaustos ante el exigente partido.
En un Enero nefasto, con solo 1 punto de 12 posibles, el equipo ha caido de la segunda a la octava posición. A 3 puntos del séptimo y 5 del tercero. Zierbana y Otxartabe están en otra liga. Por detrás acecha el Artaromo a 3.Resultados y clasificación
Próxima jornada el Santurtzi, 3 por encima, rinde visita en Zurbaranbarri.
En otro orden de cosas. Octava jornada de liga para el benjamín en Zurbaranbarri. El CD Iturriondo recibía al
Lauro H que se ha llevado una cómoda victoria por 4-17.En un plantel
corto de efectivos y con tres ausencias por enfermedad, los de Alvaro
han tenido que recurrir al filial para conformar el acta. Y eso ha
propiciado el debut de Lucas y Asier en federados. Con un juego mas
ofensivo que otras veces, los huecos atrás han sido autopistas que los
de Loiu han aprovechado. Pero ese juego hacia adelante ha propiciado
el record de goles blanquiesmeraldas en un partido liguero. Con el
partido resuelto, Jorge robaba el balón al defensa y vertical atacaba
portería. Solo ante el cancerbero no perdonaba y embocaba.
Los
debutantes participaban en otro. Saque de banda preciso de Asier y Lucas
remachaba en el segundo palo. Santi marcaba su primer gol pleno de
corazón. A base de insistencia, salvaba defensas y su disparo no lo
ataja el portero y cuando lo coge, el esférico había traspasado la línea
de gol.
Gran partido de Eritz, muy imaginativo en el juego con
autopases en carrera, regates de tacón y gran variedad de recursos. Suyo
era el otro gol. Saca de banda y el rechazo del defensa le vuelve y al
mas puro estilo del año pasado, según le llega, percute duro desde fuera
del área y el balón besa las redes por alto. Arbitró el insigne
colegiado Aitor D Garcia , algo casero en los ánimos al local pero muy
bien en términos generales gracias a su extenso conocimiento del juego.
La próxima jornada, visita al Fátima. Equipo que, con 3 puntos, nos
antecede en la tabla.
domingo, 28 de enero de 2018
domingo, 7 de enero de 2018
UN ROSCO PARA EL ROSCÓN
No ha empezado bien el 2018 para el cadete del CD Iturriondo. En plena mañana de Reyes, la visita al poli de San Ignacio ha traido aparejada una contudente derrota ante un Bilbo, mas fresco y con mejor puntería en los momentos decisivos. 

El partido empezaba con muchos fallos de ambos contendientes. El parón navideño hace mella y eso se ha notado en pases errados, controles defectuosos y un insulso juego en los primeros minutos. Sin ocasiones y sin fluidez. El primero en hacer carburar su motor han sido los de blanco y han empezado a ver mas de cerca a Alen sin que los blanquiesmeraldas encontraran un antídoto eficaz. En un robo, contra letal, tres pases y delantero local ante Alen. El disparo, seco y pegado al palo se aloja en las mallas. No ha reaccionado el visitante que se veía mas persiguiendo el balón que elaborando juego. Y pocos minutos después, buena jugada colectiva del Bilbo y remate a bocajarro ante la salida del cancerbero del Iturriondo. 2-0. Se estiraba el equipo de Alvaro que por fin probaba al guardavallas local con un par de tiros lejanos pero el descanso dejaba malas vibraciones.
Malas vibraciones que se multiplicaban cuando en apenas un puñado de minutos el Bilbo ha sentenciado el choque. Alen se multiplicaba bajo los palos pero no podía evitar que una contra dos para uno lo fusilaran a media altura y que poco después, una buena parada se convirtiera en balón muerto en área, cosa que no desaprovechaba el delantero local metiendo la punta de su bota para elevar el esférico suavemente sobre del atezaina visitante. Con el partido resuelto, los visitantes han tirado de orgullo, con mas corazón que cabeza, y eso les ha permitido gozar de acercamientos peligrosos. Jose Luis estrellaba el balón en el poste tras gran jugada y una cabalgaba de Ariel la terminaba con derechazo que la escuadra repelía. Incluso un doble penalti de este último era despejado tras una buena intervención con el pie del portero local.
No ha podido ser y el partido contemplaba un 4-0 inapelable. Las dos derrotas seguidas no nos descalbagan de la quinta posición pero los de arriba nos abren hueco y las victorias de los portugalujos ponen las posiciones del 2 al 8 en un pañuelo de puntos de ventaja. La próxima jornada, seremos anfitriones del Sasikoa de Durango. Un partido importante paro romper la dinámica negativa y donde se espera recuperar efectivos.
RESULTADOS Y CLASIFICACIÓN
sábado, 23 de diciembre de 2017
SE IMPUSO LA LÓGICA PERO POR UN MOMENTO...
En el Colegio Zurbaranbarri se recibía la visita del líder. Un Ziérbana invicto y con ritmo de campeón de liga. Lo esperaba el segundo clasificado aunque algo alejado de puntos.
El partido empezaba con un guión claro, dominio del esférico visitante y los locales bien armados y dejando pocos espacios para evitar la calidad individual foránea. El Ziérbana exhibía una opción atacante hasta ahora inédita en la liga. Los centros del portero con el pie. Magistrales pases que dejaban a sus compañeros encarando a Alen. Pero el arquero ha demostrado con creces su valía repeliendo varios disparos.
En esas discurría el choque cuando en una de las escasas oportunidades del Iturriondo, Aitzol cazaba un rechazo y percutía duro. El balón se estrellaba con violencia en el poste acabando en los pies de Imanol que no perdonaba e incrustaba el balón en la redes. No ha variado el guión. Los galipos dominaban y los blanquiesmeraldas esperaban su momento. Momento que ha llegado a los pocos minutos. Balón largo sobre Crespo, el portero sale de su área con la cabeza pero falla estrepitosamente. El rebote favorece a Crespo que con todo a favor estira el pie, mete el borceguí y lo emboca. Lamentablemente, ese esfuerzo le ha supuesto un tirón y el abandono del partido. Por un momento se soñaba con la machada pero el Ziérbana ha sacado a relucir su calidad. Del saque de centro, jugada ensayada y galipo frente a Alen que no puede evitar el tanto visitante. Y pocos minutos después, cabalgada del lateral, se va de su par y chuta. El despeje del guardavallas local acaba en pies de jugador visitante que marca a puerta vacía. Así se llegaba al descanso.
En la segunda parte, la mejor calidad visitante se ha impuesto. Aún con el impacto del empate tan rápido, nada mas empezar a rodar el balón, otra por el lateral, gana la línea de fondo y su pase de la muerte es medio gol porque el delantero galipo solo tiene que empujar. En quince minutos de agobio, el Zierbana ha finiquitado el choque con cuatro goles de bella factura y demostrando porqué son líderes. Los blanquiesmeraldas lo han intentado de todas las maneras dando una exhibición de garra y físico, acabando exhaustos, con continuas coberturas e infructuosos intentos por perforar la meta rival pero han tenido que claudicar ante un gran equipo al que solo las malas formas de algunos de sus miembros han empañado tan merecida victoria.
Gran partido el vivido en la matinal del sábado solo deslucido por el arbitraje, con errores clamorosos indignos del espectaculo vivido el parquet. Sin llegar a condicionar el resultado ha desquiciado a ambos jugadores con señalizaciones confusas y fallos solo explicados por la inexperencia.
Con este resultado el CD Iturriondo cae a la quinta posición, empatado con el Gora Bilbao y el Santurtzi y a uno del segundo, el Otxartabe. El Ziérbana comanda la liga con 36 puntos de 36 posibles.
Tras el parón navideño, contra el Bilbo, según la FVF, el día de reyes a las 11.30.
EN OTRO ORDEN DE COSAS
Tras 3 semanas de parón y antes del navideño, el CD Iturriondo Benjamin
ha disputado su quinto partido de liga ante el Regato en Zurbaranbarri.
Nada que oponer al 1-19 encajado. Los blanquiesmeraldas han puesto tesón
y garra ante un equipo muy hecho, bien en lo individual, bien en lo
colectivo. Aún se ha aguantado los primeros compases pero luego los
visitantes han sido un martillo pilón,que han olido sangre y se han
lanzado a deguello, a buscar el máximo de goles posible ante lo que los
locales solo han podido ofrecer algunos acercamientos y el golito de
Iker. Ahora, a disfrutar de las fiestas.
El partido empezaba con un guión claro, dominio del esférico visitante y los locales bien armados y dejando pocos espacios para evitar la calidad individual foránea. El Ziérbana exhibía una opción atacante hasta ahora inédita en la liga. Los centros del portero con el pie. Magistrales pases que dejaban a sus compañeros encarando a Alen. Pero el arquero ha demostrado con creces su valía repeliendo varios disparos.
En esas discurría el choque cuando en una de las escasas oportunidades del Iturriondo, Aitzol cazaba un rechazo y percutía duro. El balón se estrellaba con violencia en el poste acabando en los pies de Imanol que no perdonaba e incrustaba el balón en la redes. No ha variado el guión. Los galipos dominaban y los blanquiesmeraldas esperaban su momento. Momento que ha llegado a los pocos minutos. Balón largo sobre Crespo, el portero sale de su área con la cabeza pero falla estrepitosamente. El rebote favorece a Crespo que con todo a favor estira el pie, mete el borceguí y lo emboca. Lamentablemente, ese esfuerzo le ha supuesto un tirón y el abandono del partido. Por un momento se soñaba con la machada pero el Ziérbana ha sacado a relucir su calidad. Del saque de centro, jugada ensayada y galipo frente a Alen que no puede evitar el tanto visitante. Y pocos minutos después, cabalgada del lateral, se va de su par y chuta. El despeje del guardavallas local acaba en pies de jugador visitante que marca a puerta vacía. Así se llegaba al descanso.
En la segunda parte, la mejor calidad visitante se ha impuesto. Aún con el impacto del empate tan rápido, nada mas empezar a rodar el balón, otra por el lateral, gana la línea de fondo y su pase de la muerte es medio gol porque el delantero galipo solo tiene que empujar. En quince minutos de agobio, el Zierbana ha finiquitado el choque con cuatro goles de bella factura y demostrando porqué son líderes. Los blanquiesmeraldas lo han intentado de todas las maneras dando una exhibición de garra y físico, acabando exhaustos, con continuas coberturas e infructuosos intentos por perforar la meta rival pero han tenido que claudicar ante un gran equipo al que solo las malas formas de algunos de sus miembros han empañado tan merecida victoria.
Gran partido el vivido en la matinal del sábado solo deslucido por el arbitraje, con errores clamorosos indignos del espectaculo vivido el parquet. Sin llegar a condicionar el resultado ha desquiciado a ambos jugadores con señalizaciones confusas y fallos solo explicados por la inexperencia.
Con este resultado el CD Iturriondo cae a la quinta posición, empatado con el Gora Bilbao y el Santurtzi y a uno del segundo, el Otxartabe. El Ziérbana comanda la liga con 36 puntos de 36 posibles.
Tras el parón navideño, contra el Bilbo, según la FVF, el día de reyes a las 11.30.
EN OTRO ORDEN DE COSAS
Tras 3 semanas de parón y antes del navideño, el CD Iturriondo Benjamin
ha disputado su quinto partido de liga ante el Regato en Zurbaranbarri.
Nada que oponer al 1-19 encajado. Los blanquiesmeraldas han puesto tesón
y garra ante un equipo muy hecho, bien en lo individual, bien en lo
colectivo. Aún se ha aguantado los primeros compases pero luego los
visitantes han sido un martillo pilón,que han olido sangre y se han
lanzado a deguello, a buscar el máximo de goles posible ante lo que los
locales solo han podido ofrecer algunos acercamientos y el golito de
Iker. Ahora, a disfrutar de las fiestas.martes, 30 de mayo de 2017
"Gracias" SD Etxebarri
Gracias a la SD Etxebarri. Porque gracias a su impresentable forma de actuar han conseguido que mis dos hijos sean felices y acaben en equipos repletos de buen rollo, magnífico espíritu y dirigidos por dos ENTRENADORES. Con mayúsculas, grandes en la cancha y fenomenales personas fuera de ella.
Eneko, siete años como portero de categorías inferiores del Etxebarri. En esos siete años, solo ha faltado a tres partidos. Que ha jugado con lesión, gripe o gastroenteritis. Que ha jugado con otros equipos porque faltaban porteros. Que ha jugado en navidades, semana santa y verano todo torneo o partido amistoso que aparecía. Al contrario que otros niños cuyos padres no iban a sacrificar un finde o un viaje vacacional por la afición del hijo. Que empezaba la temporada a principios de Septiembre y la acababa a finales de Junio. Que nunca tuvo una multa por mal comportamiento o llegar tarde.
Pues todo eso tuvo como premio salir del club por la puerta de atrás. Porque llegó un "profesional" de los banquillos. Un sujeto que todo su afán era ganar partidos. Y por ello decidió que no iban a jugar todos lo mismo. Y descartó jugadores con el único objetivo de que el equipo no tuviera malos jugadores. Y humilló al tercer portero dejándole todo un entrenamiento como única actividad hacer pases con la mano a remates de cabeza a la portería donde se rotaban sus colegas de marco. Y decidió mantener la distancia con los padres, no dirigiendo la palabra ni para saludar. Hipócrita, porque luego consiguió trabajo gracias a una de las madres que lo metió en su empresa. Y lo mantuvo en secreto para evitar críticas. Con entrenamientos eternos de dos horas y pico sin motivo. Ese "profesional" pensó que Eneko no era apto y lo sacaba del campo a los 15 minutos de haber entrado. Y lo remarcaba con acusaciones públicas sobre su físico. Y no solo con resultado igualado, sino que lo sacó del campo con 4-0 a favor con la excusa de no querer recibir un gol. Toda su justificación era "decisión técnica". Y ello avalado por padres egoístas porque su hijo jugaba y no había mas objetivo que ese. O conformistas. Aunque su hijo no jugaba, tampoco se iban a mover para que no saliera del equipo.
Eneko decidió cambiar de aires y recaló en el CD Iturriondo de Futsal. Bendita decisión. Su entrenador, Älvaro, es un chaval, siempre preocupado por el bienestar y la mejora de todos sus pupilos. Agradable en el trato personal y con afán de superación día a día. Y orgulloso de sus guerreros. Esos guerreros donde Eneko ha encajado desde el primer día. En el fútbol, Eneko siempre salía del entrenamiento el primero.Siempre.Ahora sale el segundo, el cuarto, hablando con alguien. Ahora son sus amigos y no sus compañeros, como era antes. Su ex-equipo ha ganado la liga Bizkaia (y ganarán mas porque hay chavales muy buenos) y el actual, la liga de su grupo. Da igual. Eneko sonríe y disfruta.
Que juega en un deporte minoritario me han dicho, que no es de élite. Y??. Soy árbitro desde hace 27 años y he visto jugadores y entrenadores de todos los pelajes. Y lo importante es que tu hijo disfrute. Si para que ese hijo cumpla los deseos de un padre que lo quiere en la élite, tiene que estar en un ambiente enrarecido, donde los progenitores son tan egocéntricos que en un torneo en Donosti, no dan lugar a que los niños vayan en el bus del Athletic porque prefieren ir por libre o que haya comidas fin de temporada en que falten algunos, o incluso no se celebren dichas comidas. O soporten a un tirano, que prohíbe sus jugadores tener contacto con Eneko. Avalado y escondido por un club mezquino y ruin que ya puso las bases cuando decidió dividir a los niños en época benjamín. En los buenos, el A con amistosos, torneos y dedicación. Y por otro lado el B, los no buenos y que pasaban la temporada sin mas interés que acabar la liga. Si es es el precio a pagar, es que el fútbol no está hecho ni para mi ni para Eneko.
Ni para Eritz. Que a final de la temporada anterior decidió jugar a fútbol y se le llevó a Etxebarri, a probar. Y se topó con otro iluminado. Otro. Que no le explicó los ejercicios, que se lo explicaron sus compis de 7 años. Que no les dirigía y que luego, al preparar jugadas de estrategia en los saques de esquina, repito, a niños de 7 años, sentó a Eritz en el banco durante 40 minutos porque era el nuevo y le destrozó la ilusión dando carpetazo al fútbol. Eritz decidió pasarse al atletismo y le quedará el orgullo de haber ganado las tres carreras de circunvalación al campo. Pero en Enero quiso fútbol y se inscribió en el equipo de su cole, el NS Begoña. Otra bendita decisión. Juega con sus amigos, se divierte y ha encontrado otro crack como entrenador. Cristian Blanco (apunten este nombre porque es estrella del futsal en Euskadi y va para figura). Un entrenador que es un hermano mayor. Que logró que con dos semanas, Eritz le abrazara para despedirse de él. Que consiguió emocionarlo al dedicarle un gol el día que fuimos a verle jugar. Por esto dejó el Club Berriochoa de atletismo (solo palabras de elogio a esta gente maravillosa) y acabó la temporada con los urdiñak.
En fin, nos caemos para aprender a levantarnos. Por eso, le doy las gracias al Etxebarri. Ha conseguido que mis dos hijos sean felices y con ellos, sus padres, que les vemos disfrutar y ser felices haciendo deporte. Conocí buenas personas en Etxebarri pero solo eran oasis en un mar de competitividad, rencillas y donde se abandona la formación de niños en aras de conseguir triunfos. Agur SD Etxebarri. No se os echa de menos.
Pd: Si echaré algo de menos. Los pintxos de tortilla de Los Beliforanos. Por la barba de Zeus, ¡¡¡ que pintxakos!!!
Eneko, siete años como portero de categorías inferiores del Etxebarri. En esos siete años, solo ha faltado a tres partidos. Que ha jugado con lesión, gripe o gastroenteritis. Que ha jugado con otros equipos porque faltaban porteros. Que ha jugado en navidades, semana santa y verano todo torneo o partido amistoso que aparecía. Al contrario que otros niños cuyos padres no iban a sacrificar un finde o un viaje vacacional por la afición del hijo. Que empezaba la temporada a principios de Septiembre y la acababa a finales de Junio. Que nunca tuvo una multa por mal comportamiento o llegar tarde.
Pues todo eso tuvo como premio salir del club por la puerta de atrás. Porque llegó un "profesional" de los banquillos. Un sujeto que todo su afán era ganar partidos. Y por ello decidió que no iban a jugar todos lo mismo. Y descartó jugadores con el único objetivo de que el equipo no tuviera malos jugadores. Y humilló al tercer portero dejándole todo un entrenamiento como única actividad hacer pases con la mano a remates de cabeza a la portería donde se rotaban sus colegas de marco. Y decidió mantener la distancia con los padres, no dirigiendo la palabra ni para saludar. Hipócrita, porque luego consiguió trabajo gracias a una de las madres que lo metió en su empresa. Y lo mantuvo en secreto para evitar críticas. Con entrenamientos eternos de dos horas y pico sin motivo. Ese "profesional" pensó que Eneko no era apto y lo sacaba del campo a los 15 minutos de haber entrado. Y lo remarcaba con acusaciones públicas sobre su físico. Y no solo con resultado igualado, sino que lo sacó del campo con 4-0 a favor con la excusa de no querer recibir un gol. Toda su justificación era "decisión técnica". Y ello avalado por padres egoístas porque su hijo jugaba y no había mas objetivo que ese. O conformistas. Aunque su hijo no jugaba, tampoco se iban a mover para que no saliera del equipo.
Eneko decidió cambiar de aires y recaló en el CD Iturriondo de Futsal. Bendita decisión. Su entrenador, Älvaro, es un chaval, siempre preocupado por el bienestar y la mejora de todos sus pupilos. Agradable en el trato personal y con afán de superación día a día. Y orgulloso de sus guerreros. Esos guerreros donde Eneko ha encajado desde el primer día. En el fútbol, Eneko siempre salía del entrenamiento el primero.Siempre.Ahora sale el segundo, el cuarto, hablando con alguien. Ahora son sus amigos y no sus compañeros, como era antes. Su ex-equipo ha ganado la liga Bizkaia (y ganarán mas porque hay chavales muy buenos) y el actual, la liga de su grupo. Da igual. Eneko sonríe y disfruta.
Que juega en un deporte minoritario me han dicho, que no es de élite. Y??. Soy árbitro desde hace 27 años y he visto jugadores y entrenadores de todos los pelajes. Y lo importante es que tu hijo disfrute. Si para que ese hijo cumpla los deseos de un padre que lo quiere en la élite, tiene que estar en un ambiente enrarecido, donde los progenitores son tan egocéntricos que en un torneo en Donosti, no dan lugar a que los niños vayan en el bus del Athletic porque prefieren ir por libre o que haya comidas fin de temporada en que falten algunos, o incluso no se celebren dichas comidas. O soporten a un tirano, que prohíbe sus jugadores tener contacto con Eneko. Avalado y escondido por un club mezquino y ruin que ya puso las bases cuando decidió dividir a los niños en época benjamín. En los buenos, el A con amistosos, torneos y dedicación. Y por otro lado el B, los no buenos y que pasaban la temporada sin mas interés que acabar la liga. Si es es el precio a pagar, es que el fútbol no está hecho ni para mi ni para Eneko.
Ni para Eritz. Que a final de la temporada anterior decidió jugar a fútbol y se le llevó a Etxebarri, a probar. Y se topó con otro iluminado. Otro. Que no le explicó los ejercicios, que se lo explicaron sus compis de 7 años. Que no les dirigía y que luego, al preparar jugadas de estrategia en los saques de esquina, repito, a niños de 7 años, sentó a Eritz en el banco durante 40 minutos porque era el nuevo y le destrozó la ilusión dando carpetazo al fútbol. Eritz decidió pasarse al atletismo y le quedará el orgullo de haber ganado las tres carreras de circunvalación al campo. Pero en Enero quiso fútbol y se inscribió en el equipo de su cole, el NS Begoña. Otra bendita decisión. Juega con sus amigos, se divierte y ha encontrado otro crack como entrenador. Cristian Blanco (apunten este nombre porque es estrella del futsal en Euskadi y va para figura). Un entrenador que es un hermano mayor. Que logró que con dos semanas, Eritz le abrazara para despedirse de él. Que consiguió emocionarlo al dedicarle un gol el día que fuimos a verle jugar. Por esto dejó el Club Berriochoa de atletismo (solo palabras de elogio a esta gente maravillosa) y acabó la temporada con los urdiñak.
En fin, nos caemos para aprender a levantarnos. Por eso, le doy las gracias al Etxebarri. Ha conseguido que mis dos hijos sean felices y con ellos, sus padres, que les vemos disfrutar y ser felices haciendo deporte. Conocí buenas personas en Etxebarri pero solo eran oasis en un mar de competitividad, rencillas y donde se abandona la formación de niños en aras de conseguir triunfos. Agur SD Etxebarri. No se os echa de menos.
Pd: Si echaré algo de menos. Los pintxos de tortilla de Los Beliforanos. Por la barba de Zeus, ¡¡¡ que pintxakos!!!
martes, 12 de julio de 2016
THANKS TD
Vaya por delante que estoy muy enfadado contigo, Tim. Pero por algo que no me extraña. Otros, ídolos mediáticos y egocéntricos, anuncian su retirada antes de empezar la temporada. Y eso les permite pisar todos los parquets recibiendo parabienes y homenajes. Tú, humilde y discreto, lo anuncias en verano. No hay despedidas en las canchas, ni homenajes por las aficiones rivales. ¿Que porque estoy enfadado? Porque no he podido ver tu último partido.Hace tiempo decidí que cuando anunciases tu retirada, haría un sacrificio y pasaría todo el sueño que cayera por ver los partidos de play off y ser testigo de tu última canasta, tu último rebote, tu último esfuerzo para con los gloriosos Spurs. Pero no, tú no quieres ser el protagonista. Y cuando mas feliz estaba por el fichaje de mi Gasol, vas y te retiras.
Corría el año 86 y el mundial se disputaba en España. La final USA-URSS. Allí contemplé atónito la exhibición de un muchacho fibroso estadounidense. David Robinson le ganó la partida a Arvydas Sabonis. Quedé prendado de ese jugador y cuando llegó a la NBA, aterrizó en los Spurs. Y me hice de los Spurs.
Con the Admiral, los de San Antonio se erigieron en un buen equipo pero solo para play offs. Faltaba algo.
La temporada del 96-97 vió a un Robinson lesionado y a su equipo en una de las temporadas mas negras que se recuerdan. Pero el milagro de la NBA. Les permitió draftear los primeros y te eligieron.
Y me dije, ¿quien es este tipo?. En las míticas revistas Gigantes y NuevoBasket me dieron la información. De Wake Forest. Increible capacidad para anotar, taponar, rebotear y darlo todo en el campo.
Y me dije, puede ser un buen complemento para Robinson.
Me quedé corto. Pronto fuisteis las torres gemelas. Y caí rendido a tu juego.
Que movimentos al poste bajo. Que rapidez de pies. Que poderío reboteador. Que gran defensa. Que tiro a 4-5 metros. Y el tablero. O my goodness!!. Nunca he visto a nadie utilizar como tú el tablero.
Pero lo mejor estaba por llegar. Una temporada extraña con el cierre patronal y una liga mas corta. Y en los play off, los Spurs arrollando y yo contemplado en directo esa exhibición. Timberwolves, Blazers, Lakers y los Knicks en al final. Cuando Sprewell fallaba el tiro bajo canasta, tapado por ti y tu colega en la zona, que ponía el 4-1 definitivo en la eliminatoria grité. Y eso que eran las cinco de la mañana. Y amigo mio, tu primer MVP de las finales.Cuando en el 2003 ganabais el segundo anillo a los Nets, lo seguí en la redifusión de Sportmania. También gritando. Y también MVP. Y antes vi tus dos MVP de la temporada y el MVP del AllStar compartido con Shaquille (marketing obliga porque tenía que haber sido tuyo). Aunque esos partidos, se que no te gustan. Lo tuyo es trabajar por el equipo. Defender, luchar, colaborar y aportar. Un partido como esos, con saltimbanquis haciendo filigranas que no se defienden, no son donde te encuentras mas cómodo. Lo tuyo es la guerra en play off. Como en el séptimo partido de la final del 2005. MVP y un partido para la historia. Ya eran tres anillos. Y los Pistons eran tus víctimas. Recuerdo a Billups machacando el aro una y otra vez para sucumbir al final. Seguro que ese anillo sirvió para mitigar la fustración del bronce en Atenas, otro de tus sueños.
Y un cuarto anillo. Contra los Cavaliers y que no pude ver. Cada mañana, lo primero que hacía era poner el teletexto para ver las diferentes elimitorias. El día era diferente si los Spurs habían ganado su partido de play off del 2005. Y la decepción de esa remontada de Miami en la final del 2013. Una pena y una desilusión porque pensaba que era la última oportunidad. Pero no, habría un quinto anillo. Y venganza. porque fueron los Heat quienes cayeron. Y aunque el MVP fue para Leonard, tu aportación fue esencial en una final que vi a través de portales pirata de internet.
Y esta temporada ha sido la última. Todo el mundo mirando a Kobe y a los Warriors. Tú en la sombra. trabajando, ayudando a que los de San Antonio firmen su mejor temporada regular de la historia. Y Oklahoma nos gana. Y cuando me entero de que Pau llega los Spurs tú te vas. Sin aspavientos, sin dramas, sin homenajes y sin agradecimientos en persona.
Y aunque has sido un jugador técnicamente perfecto, un compañero ideal y un rival respetuoso se te ha infravalorado por ese juego callado, ese poco gusto por los focos y por militar en ese equipo de jugadores y no de estrellas que tan buen baloncesto ha practicado (monumento a Gregg ya). Cuando lo deje, será como tú.TIM DUNCAN EN ACCIÓN
El gran capricho de mi vida. Esas Adidas que tanto me costaron pero no me arrepiento. Son las de Duncan y valen su peso en oro.
Te echaré de menos.
Un secreto. Antes de cada partido abrazo el balón como lo haces tú.
miércoles, 30 de septiembre de 2015
I´M THE FASTEST FAT ALIVE IN THE WORLD
Esta vez, las pruebas veraniegas fueron cuatro. El atraso de las fiesta de Bilbo hasta la última semana, desplazó a las de Trapagarán y no pude correr su herri krosa por coincidir con las pruebas físicas de Eibar. Así que me quedé con la Travesía a Nado, la Hiri Krosa de Bilbo, la Course Navette del stage de pretemporada y la popular de Derio.
Como espero que sea algo habitual, el verano competitivo empezaba en Julio con la Travesía a nado. Este año, sí preparada. Desde Febrero, nadaba todas las semanas, recorriendo 900 metros (36 largos en la piscina de Artxanda) en los dos últimos meses antes de la prueba . Con esto y la experiencia del anterior año esperaba batir mi record. En el agua estaría también mi compañero Juanjo, ganador de la de hace dos. Pero él compite en otro nivel (quedó octavo) y al entrar en La Ria, él se fue a posiciones delanteras y yo a traseras con la táctica de siempre. Empezar el último. La cosa iba bien porque la ola de calor había calentado el agua y no había shock. Tras dar el pistoletazo incluso nadé un par de metros en perpendicular para salir sin obstáculos. Concienciado de que tenía ritmo, inicié la prueba nadando como lo había entrenado. Con tranquilidad y tomando como referencia la boya de vuelta. Lo más pegado al centro del cauce para evitar nadar de más al llegar a dicha boya. Alardes, ni desde el sofá. Iba yo tranquilo cuando de reojo veo que por la derecha se me echa uno en diagonal. Me voy un poco más a mi izquierda a ver si me esquiva. Lo controlo porque tampoco me quiero desviar de mi calle pero al final, sus manos impactan en mis rodillas. Se da cuanta y se abre. Pero metros más adelante, lo vuelvo a ver pegado a mi. Tras otro toque, me freno ligeramente y lo dejo pasar. Cojo su estela y llego hacia la boya. Iba tan al centro que al dar la curva me topo con la cuerda que la sujeta. Esta vez no paro y sigo nadando. Un espectacular visión del Zubizuri desde abajo será un recuerdo imborrable. La vuelta. Mucho rezagado. Me abro al centro de La Ria y cojo referencias. Sabedor de que la distancia es mas larga de lo que parece aguanto un poco más y en cuanto veo libertad empiezo a remontar. Intento no mirar la meta en lontananza y adelanto a dos. Estoy cómodo y acelero. Adelanto a uno que intenta aguantarme el ritmo. Más pendiente de él, no me percato de que me echo encima de otro. En el último momento percibo sus pies y me freno abriéndome más al centro. Veo la meta, dos rivales y arranco con fuerza. Pero ambos me aguantan la embestida. Fuerzo pero me doy cuanta de que me he desviado y fuerzo más para recuperar la línea recta sobre la llegada.
Al final, uno de ellos sucumbe a mi poderío pero el otro se me va en el último esfuerzo. Llego tan cansado que la primera intentona de tocar la goma es un fracaso y tengo que elevarme con mis últimas fuerzas para tocar de nuevo. Al final, el que me ha superado me pide perdón porque era el de las diagonales. No se ni como sabe que soy yo porque para mi, en el agua, son todos iguales. Al final, 18.07, mas de 2 minutos de mejora y 6 por detrás de mi. Con este tiempo, el año anterior habría dejado a 16 por detrás de mi.
Agosto era el mes para la Hiri Krosa de la Aste Nagusia Bilbaina. El hecho de haber sacrificado días de correr por nadar y con la idea de tener mas chispa en distancias cortas, llegaba con menos días de entrenamiento y menos longitud en los circuitos pero con mas hambre y sin tanto cansancio mental que el año pasado. Otra dato: hacía 34 grados y eran las seis de la tarde. Esto le daba un obstáculo más ya que yo corro con el nacer de los rayos de la Aurora. Otra vez una multitud y otra vez, como el año anterior problemas para coger espacio. Tanto que al adelantar a una chica la pisé la zapatilla y en uno de los cambios de dirección, un codo me golpeó en el ojo. Poco a poco se fue estirando la carrera hasta llegar al embotellamiento del descenso del puente del Arenal. Lo tenía previsto así que me tomé esos primeros metros para coger pulsaciones. Una vez superado el escollo, busqué estelas. Dos calvitos delante, con camisetas del Ahletic fueron mi objetivo. Mi corazón txuriurdin se impuso a mi cordura física y me fui tras ellos. Iban un punto por encima de mi ritmo pero contaba con mi resistencia. Al no ir pegados a la ribera se mostró un circuito lleno de subidas y bajadas. Algo de lo que no me acordaba y que me fue minando el ritmo. Afortunadamente soplaba una ligera brisa que calmaba el ardiente astro rey. En el repecho de Euskalduna, el mas duro de la ida, uno de ellos se quedó al acelerón del otro y me fui en pos de él. Me encontraba bien y pensaba en remontarle a la vuelta. Llegamos al punto de vuelta y todo el plan al traste. Eolo paró su empuje y Helios me azotó en todo el frontal. Un subidón de calor que desnudó mis carencias. Pensé en lo que quedaba y me acojoné. El calvito hizo como hace el Athletic con La Real en la liga.
Poco a poco se fue alejando. Confiaba en que pinchara y que yo recuperara sensaciones pero me pasó lo que quería evitar a toda costa. Quedarme solo. Con la vista puesta en el calvito le mantuve a una distancia prudencial pero al ir alcanzando rezagados, yo los utilizaba para descansar y él de lanzadera. Conclusión, al paso por el kilómetro cuatro, se me iba irremediablemente. Me uní a un grupo de desgajados del que se cayeron varios. Una chica de azul y su pareja de rojo me sirvieron de rueda. Llegamos a zona de txoznas. Y la carrera trascurrió entre efluvios a morcilla, txorizo frito y kalimotxo. Mi estómago rugió y perdí el paso un tanto pero animó mi espíritu. Tanto que aceleré y dejé atrás a mis compañeros de viaje, llegan al repecho del Arenal en progresión pero sin rivales. Solo un personajillo con una camiseta de Micky Mouse. En lugar de atacar, subí mi zancada y al coronar el repecho me puse detrás. Me vio y aceleró en la bajada pero no me dejó. No iba a sprintarle pero por la derecha apareció uno con una hortera camiseta de alguna ciudad oriental y lanzó el sprint. En la curva aguantamos los tres codo con codo pero en la recta de llegada le pedí a mis poderosas piernas un último esfuerzo para lanzar mis 92 kilos a todo trapo. Y respondieron. Tuve ocasión hasta de golpearme el pecho como Usain Bolt a pesar de llegar el 815, con 39.04.Nada más y nada menos que 100 puestos y 7 minutos peor que el año pasado. Solo dejando atrás a 96 corredores. El calor me fundió y me derritió.
Una semana después llegaban las pruebas físicas. Un trámite puesto que mi marca deben de ser 7 minutos, algo que yo supero con holgura. Pero las preparo para dar lo mejor de mi mismo. Tras un test de Cooper con 2520 metros en 12 minutos (Jueves) y un test de Course navette de 10 minutos (sufriendo el sábado) me sentía preparado. Además había realizado mentalización previa después de haberme visto el Mundial de atletismo, las etapas de La Vueta y la serie de Flash. Primero, coger la calle directamente delante del caseto para no perder ripio. Primer problema. Las tandas son tres y ello supone un tiempo adicional con el que yo no contaba. Y que sería clave puesto que en mi serie todos corrían 7 minutos y suponía que, al finalizar los 7, se paraba la cinta. Empezaba la prueba como siempre. Tranquilo y la espera de los minutos duros. Pero intranquilo porque veía que no me dejarían continuar mas allá. Y no solo eso, después de una semana dura de entrenamiento sentía las piernas cansadas (y partido el día anterior).
Los primeros minutos fueron incómodos al correr a menor velocidad de la que yo desarrollo habitualmente. Pasó el 1, el 2, cambio en el 3 sin agobios, paso por el 4 y lasaitasuna. Al llegar al minuto 5, el primero de los cambios perceptibles, me pilló despistado y durante dos largos pisé tarde pero recuperé el ritmo sin apenas esfuerzo. Llegó el 6 y empecé a sentirme cómodo. Es un ritmo menor que el que yo llevo en carrera pero las continuas paradas y arrancadas van minando. Llegamos al 7. No había roto a sudar pero sentía fatiga aunque estaba dispuesto a sufrir. Pero tras dos largos, todo el mundo se paró, Koldo me dijo que hiciera lo mismo, que había terminado. Y yo, obediente me detuve. Para ver como en un lateral, un navarro seguía porque había pedido que le dejaran. Me cabreé bastante. Si te han invitado (como a todos los navarros) por primera vez a un curso, no des la nota. Y otra vez me habían parado en el mejor momento. Me sentía frustrado. Menos mal, que entre risas y descuido, Gaizka, pensando que todos habían acabado, paró la cinta y le rompió todos los esquemas. Que se joda, por espabilao.
La última prueba era el Memorial Kepa ta Arene de Derio. Una carrera popular por una buena causa. Una organización a favor de los niños con enfermedades raras. Nada más llegar me informé de como era el circuito. Al meter la carrera por el pueblo, reducen el repecho largo en la mitad, haciendo un callejeo llano en cambio. Esta carrera tuvo dos momentos claves. La primera ascensión al repecho largo y la segunda al repecho corto. Como veía que el recorrido era mas suave y me sentía bien (a pesar de haber pitado el día anterior a las 20.00h) decidí cambiar mi táctica conservadora por una más agresiva con el objetivo sobre todo de no correr solo. Nada más dar la salida, empecé a remontar desde mis últimas posiciones hasta llegar adelante. Forzando un poco el ritmo me coloqué en un grupo de varios juniors. Al iniciar el repecho largo, aumenté cadencia y en la breve subida, pasé a varios grupetos y coroné con fuerza. Para tomar oxígeno, cogí la estela de un grupo de chicas, a rueda de un tipo de rosa. Con este grupo hice el tramo de llano y cunado llegamos al repecho corto que antecede a la bajada a meta, el grupo se rompió y me fui para adelante. Dos de las chicas me había cogido distancia unos pocos metros pero aproveché mi pericia en los descensos (es decir, lancé mi peso hacia abajo) y cogí rueda de nuevo, usando la inercia para adelantar a un dúo de muchachos. Paso por meta y llano. Empezaba a notar que iba un punto por encima de mis posibilidades. Llegamos al repecho largo. Mi grupillo se unió a otro y la subida se hizo en fila india. Decidí perder posiciones a propósito para no ahogarme. Aún así no perdí comba y subí con ellos. Al coronar el grupo se compactó. En el tramo posterior mi grupo adelantó a varios dispersos. Y el momento clave. El segundo paso por el repecho corto. De nuevo, el grupo se rompe y esta vez el que lo paga soy. Entro en crisis y ne quedo atrás. las piernas no me van y se me hace eterno. Con la idea de recuperar aire, me relajo y confío en el descenso pero ni así. Me voy quedando atrás y me pasa lo que no quería. Todo el tramo desde meta hasta inicio del repecho solo. Y no solo eso. El repecho largo me machaca y en su ascensión me adelantan varios corredores. Y peor, me pasan sin ninguna posibilidad de coger una rueda que me lleve hasta arriba. Corono solo y solo callejeo. Veo a lo lejos, tres chicos de unos 15 años, con evidentes signos de haber cubicado mal. Marco un ritmo con ellos en el punto de mira de mi gorra. Cuando parece que les recorto, que me echo encima, pegan un acelerón y se van con una facilidad pasmosa. Malditos hijos de puta imberbes de pies ligeros. Al rato, dos corredores mas me pasan. A esas alturas, solo quiero acabar. Boqueo, me duelen las piernas y tengo los ojos llorosos. Al tomar una curva miro hacia atrás y mucha distancia. Delante, mucha distancia. trato de cubicar pero al llegar al repecho corto, vuelvo a clavarme. En el descenso, una chica me saca una treintena de metros pero ni ganas ni fuerzas de remontar. Encima, en la bajada, cojo el lado izquierdo ya que la meta está en una curva hacia ese lado. Y por el otro lado me pasa uno de rojo, me saca de rueda y se me va, alcanzando él casi a la chica de delante. Yo me conformo con dejarme ir y acabar. Para recuperarme me metí entre pecho y espalda, tres pintxos de chorizo a la sidra, dos acuarius y una coca cola. Estaba muerto.EL VERDERAPTOR EN ACCIÓN El cambio de estrategia me había sentado fatal.
Otro divertido verano preparando y disputando acontecimientos deportivos. A partir de ahora, a derramar ingentes cantidades de duende y arte en las canchas de baloncesto,
Como espero que sea algo habitual, el verano competitivo empezaba en Julio con la Travesía a nado. Este año, sí preparada. Desde Febrero, nadaba todas las semanas, recorriendo 900 metros (36 largos en la piscina de Artxanda) en los dos últimos meses antes de la prueba . Con esto y la experiencia del anterior año esperaba batir mi record. En el agua estaría también mi compañero Juanjo, ganador de la de hace dos. Pero él compite en otro nivel (quedó octavo) y al entrar en La Ria, él se fue a posiciones delanteras y yo a traseras con la táctica de siempre. Empezar el último. La cosa iba bien porque la ola de calor había calentado el agua y no había shock. Tras dar el pistoletazo incluso nadé un par de metros en perpendicular para salir sin obstáculos. Concienciado de que tenía ritmo, inicié la prueba nadando como lo había entrenado. Con tranquilidad y tomando como referencia la boya de vuelta. Lo más pegado al centro del cauce para evitar nadar de más al llegar a dicha boya. Alardes, ni desde el sofá. Iba yo tranquilo cuando de reojo veo que por la derecha se me echa uno en diagonal. Me voy un poco más a mi izquierda a ver si me esquiva. Lo controlo porque tampoco me quiero desviar de mi calle pero al final, sus manos impactan en mis rodillas. Se da cuanta y se abre. Pero metros más adelante, lo vuelvo a ver pegado a mi. Tras otro toque, me freno ligeramente y lo dejo pasar. Cojo su estela y llego hacia la boya. Iba tan al centro que al dar la curva me topo con la cuerda que la sujeta. Esta vez no paro y sigo nadando. Un espectacular visión del Zubizuri desde abajo será un recuerdo imborrable. La vuelta. Mucho rezagado. Me abro al centro de La Ria y cojo referencias. Sabedor de que la distancia es mas larga de lo que parece aguanto un poco más y en cuanto veo libertad empiezo a remontar. Intento no mirar la meta en lontananza y adelanto a dos. Estoy cómodo y acelero. Adelanto a uno que intenta aguantarme el ritmo. Más pendiente de él, no me percato de que me echo encima de otro. En el último momento percibo sus pies y me freno abriéndome más al centro. Veo la meta, dos rivales y arranco con fuerza. Pero ambos me aguantan la embestida. Fuerzo pero me doy cuanta de que me he desviado y fuerzo más para recuperar la línea recta sobre la llegada.
Al final, uno de ellos sucumbe a mi poderío pero el otro se me va en el último esfuerzo. Llego tan cansado que la primera intentona de tocar la goma es un fracaso y tengo que elevarme con mis últimas fuerzas para tocar de nuevo. Al final, el que me ha superado me pide perdón porque era el de las diagonales. No se ni como sabe que soy yo porque para mi, en el agua, son todos iguales. Al final, 18.07, mas de 2 minutos de mejora y 6 por detrás de mi. Con este tiempo, el año anterior habría dejado a 16 por detrás de mi.
Agosto era el mes para la Hiri Krosa de la Aste Nagusia Bilbaina. El hecho de haber sacrificado días de correr por nadar y con la idea de tener mas chispa en distancias cortas, llegaba con menos días de entrenamiento y menos longitud en los circuitos pero con mas hambre y sin tanto cansancio mental que el año pasado. Otra dato: hacía 34 grados y eran las seis de la tarde. Esto le daba un obstáculo más ya que yo corro con el nacer de los rayos de la Aurora. Otra vez una multitud y otra vez, como el año anterior problemas para coger espacio. Tanto que al adelantar a una chica la pisé la zapatilla y en uno de los cambios de dirección, un codo me golpeó en el ojo. Poco a poco se fue estirando la carrera hasta llegar al embotellamiento del descenso del puente del Arenal. Lo tenía previsto así que me tomé esos primeros metros para coger pulsaciones. Una vez superado el escollo, busqué estelas. Dos calvitos delante, con camisetas del Ahletic fueron mi objetivo. Mi corazón txuriurdin se impuso a mi cordura física y me fui tras ellos. Iban un punto por encima de mi ritmo pero contaba con mi resistencia. Al no ir pegados a la ribera se mostró un circuito lleno de subidas y bajadas. Algo de lo que no me acordaba y que me fue minando el ritmo. Afortunadamente soplaba una ligera brisa que calmaba el ardiente astro rey. En el repecho de Euskalduna, el mas duro de la ida, uno de ellos se quedó al acelerón del otro y me fui en pos de él. Me encontraba bien y pensaba en remontarle a la vuelta. Llegamos al punto de vuelta y todo el plan al traste. Eolo paró su empuje y Helios me azotó en todo el frontal. Un subidón de calor que desnudó mis carencias. Pensé en lo que quedaba y me acojoné. El calvito hizo como hace el Athletic con La Real en la liga.
Poco a poco se fue alejando. Confiaba en que pinchara y que yo recuperara sensaciones pero me pasó lo que quería evitar a toda costa. Quedarme solo. Con la vista puesta en el calvito le mantuve a una distancia prudencial pero al ir alcanzando rezagados, yo los utilizaba para descansar y él de lanzadera. Conclusión, al paso por el kilómetro cuatro, se me iba irremediablemente. Me uní a un grupo de desgajados del que se cayeron varios. Una chica de azul y su pareja de rojo me sirvieron de rueda. Llegamos a zona de txoznas. Y la carrera trascurrió entre efluvios a morcilla, txorizo frito y kalimotxo. Mi estómago rugió y perdí el paso un tanto pero animó mi espíritu. Tanto que aceleré y dejé atrás a mis compañeros de viaje, llegan al repecho del Arenal en progresión pero sin rivales. Solo un personajillo con una camiseta de Micky Mouse. En lugar de atacar, subí mi zancada y al coronar el repecho me puse detrás. Me vio y aceleró en la bajada pero no me dejó. No iba a sprintarle pero por la derecha apareció uno con una hortera camiseta de alguna ciudad oriental y lanzó el sprint. En la curva aguantamos los tres codo con codo pero en la recta de llegada le pedí a mis poderosas piernas un último esfuerzo para lanzar mis 92 kilos a todo trapo. Y respondieron. Tuve ocasión hasta de golpearme el pecho como Usain Bolt a pesar de llegar el 815, con 39.04.Nada más y nada menos que 100 puestos y 7 minutos peor que el año pasado. Solo dejando atrás a 96 corredores. El calor me fundió y me derritió.
Una semana después llegaban las pruebas físicas. Un trámite puesto que mi marca deben de ser 7 minutos, algo que yo supero con holgura. Pero las preparo para dar lo mejor de mi mismo. Tras un test de Cooper con 2520 metros en 12 minutos (Jueves) y un test de Course navette de 10 minutos (sufriendo el sábado) me sentía preparado. Además había realizado mentalización previa después de haberme visto el Mundial de atletismo, las etapas de La Vueta y la serie de Flash. Primero, coger la calle directamente delante del caseto para no perder ripio. Primer problema. Las tandas son tres y ello supone un tiempo adicional con el que yo no contaba. Y que sería clave puesto que en mi serie todos corrían 7 minutos y suponía que, al finalizar los 7, se paraba la cinta. Empezaba la prueba como siempre. Tranquilo y la espera de los minutos duros. Pero intranquilo porque veía que no me dejarían continuar mas allá. Y no solo eso, después de una semana dura de entrenamiento sentía las piernas cansadas (y partido el día anterior).
Los primeros minutos fueron incómodos al correr a menor velocidad de la que yo desarrollo habitualmente. Pasó el 1, el 2, cambio en el 3 sin agobios, paso por el 4 y lasaitasuna. Al llegar al minuto 5, el primero de los cambios perceptibles, me pilló despistado y durante dos largos pisé tarde pero recuperé el ritmo sin apenas esfuerzo. Llegó el 6 y empecé a sentirme cómodo. Es un ritmo menor que el que yo llevo en carrera pero las continuas paradas y arrancadas van minando. Llegamos al 7. No había roto a sudar pero sentía fatiga aunque estaba dispuesto a sufrir. Pero tras dos largos, todo el mundo se paró, Koldo me dijo que hiciera lo mismo, que había terminado. Y yo, obediente me detuve. Para ver como en un lateral, un navarro seguía porque había pedido que le dejaran. Me cabreé bastante. Si te han invitado (como a todos los navarros) por primera vez a un curso, no des la nota. Y otra vez me habían parado en el mejor momento. Me sentía frustrado. Menos mal, que entre risas y descuido, Gaizka, pensando que todos habían acabado, paró la cinta y le rompió todos los esquemas. Que se joda, por espabilao.
La última prueba era el Memorial Kepa ta Arene de Derio. Una carrera popular por una buena causa. Una organización a favor de los niños con enfermedades raras. Nada más llegar me informé de como era el circuito. Al meter la carrera por el pueblo, reducen el repecho largo en la mitad, haciendo un callejeo llano en cambio. Esta carrera tuvo dos momentos claves. La primera ascensión al repecho largo y la segunda al repecho corto. Como veía que el recorrido era mas suave y me sentía bien (a pesar de haber pitado el día anterior a las 20.00h) decidí cambiar mi táctica conservadora por una más agresiva con el objetivo sobre todo de no correr solo. Nada más dar la salida, empecé a remontar desde mis últimas posiciones hasta llegar adelante. Forzando un poco el ritmo me coloqué en un grupo de varios juniors. Al iniciar el repecho largo, aumenté cadencia y en la breve subida, pasé a varios grupetos y coroné con fuerza. Para tomar oxígeno, cogí la estela de un grupo de chicas, a rueda de un tipo de rosa. Con este grupo hice el tramo de llano y cunado llegamos al repecho corto que antecede a la bajada a meta, el grupo se rompió y me fui para adelante. Dos de las chicas me había cogido distancia unos pocos metros pero aproveché mi pericia en los descensos (es decir, lancé mi peso hacia abajo) y cogí rueda de nuevo, usando la inercia para adelantar a un dúo de muchachos. Paso por meta y llano. Empezaba a notar que iba un punto por encima de mis posibilidades. Llegamos al repecho largo. Mi grupillo se unió a otro y la subida se hizo en fila india. Decidí perder posiciones a propósito para no ahogarme. Aún así no perdí comba y subí con ellos. Al coronar el grupo se compactó. En el tramo posterior mi grupo adelantó a varios dispersos. Y el momento clave. El segundo paso por el repecho corto. De nuevo, el grupo se rompe y esta vez el que lo paga soy. Entro en crisis y ne quedo atrás. las piernas no me van y se me hace eterno. Con la idea de recuperar aire, me relajo y confío en el descenso pero ni así. Me voy quedando atrás y me pasa lo que no quería. Todo el tramo desde meta hasta inicio del repecho solo. Y no solo eso. El repecho largo me machaca y en su ascensión me adelantan varios corredores. Y peor, me pasan sin ninguna posibilidad de coger una rueda que me lleve hasta arriba. Corono solo y solo callejeo. Veo a lo lejos, tres chicos de unos 15 años, con evidentes signos de haber cubicado mal. Marco un ritmo con ellos en el punto de mira de mi gorra. Cuando parece que les recorto, que me echo encima, pegan un acelerón y se van con una facilidad pasmosa. Malditos hijos de puta imberbes de pies ligeros. Al rato, dos corredores mas me pasan. A esas alturas, solo quiero acabar. Boqueo, me duelen las piernas y tengo los ojos llorosos. Al tomar una curva miro hacia atrás y mucha distancia. Delante, mucha distancia. trato de cubicar pero al llegar al repecho corto, vuelvo a clavarme. En el descenso, una chica me saca una treintena de metros pero ni ganas ni fuerzas de remontar. Encima, en la bajada, cojo el lado izquierdo ya que la meta está en una curva hacia ese lado. Y por el otro lado me pasa uno de rojo, me saca de rueda y se me va, alcanzando él casi a la chica de delante. Yo me conformo con dejarme ir y acabar. Para recuperarme me metí entre pecho y espalda, tres pintxos de chorizo a la sidra, dos acuarius y una coca cola. Estaba muerto.EL VERDERAPTOR EN ACCIÓN El cambio de estrategia me había sentado fatal.
Otro divertido verano preparando y disputando acontecimientos deportivos. A partir de ahora, a derramar ingentes cantidades de duende y arte en las canchas de baloncesto,
lunes, 21 de septiembre de 2015
FÉ EN ELLOS
Una brillante selección española ha ganado el oro en el Eurobasket 2015 después de un camino plagado de obstáculos los cuales han caido por el orgullo, el gen competitivo de esta selección y un Gasol estelar, imparable en ataque, inconmensurable en defensa, líder dentro y fuera de la cancha y MVP del torneo.
Y él protagonizaba la primera jugada del partido. Un tapón en el ataque lituano. Llull aparecía y con dos penetraciones daba las primeras ventajas. La defensa, in crescendo en el torneo, dejaba a los de Kazlauskas sin ideas y a remolque. Y la selección no era Gasol. Sergio Rodríguez dirigía y rompía defensa, Llull corría el campo, Mirotic se emboscaba en la esquina clavando los tiros y un dolorido Rudy pelaba cada balón tanto en defensa como en ataque. El resultado empezaba a ser claro y la ventaja era de 11 al finalizar el primer cuarto. 19-8.
La arenga del entrenador lituano en el intervalo tuvo poco efecto. La segunda línea española respondía. El eternamente esperado Claver sumaba en rebotes y anticipación defensiva y reyes convertía en arte lo que para los mortales es coger un rebote. Lituania se encomendaba a sus tiradores. Si acertaban, mantenían la distancia, si el aro escupía el balón, España reboteaba y corría. Y la ventaja aumentaba. 34-18 a 5 del final del segundo cuarto. Ahí vinieron los mejores momentos de los verdes. Kalnietis y Kuzminskas lograban dar tino a su bombardeo y estrechaban el marcador. Un triple en caída y sobre la bocina de Seibutis dejaban el marcador al descanso en un 41-33 que dejaba respirar a Lituania.
Pero poco aire pudieron tomar porque Gasol y Ribas echaron las manos a su cuello y ahogaron a los bálticos.
Entre los impecables movimientos del ala pivot y la puntería del alero, España se marcó un parcial de 11-2 que cercenó cualquier atisbo de reacción. 52-35 a 7 del final tras un triple de Ribas. Rudy caía lesionado tras un golpe en el bloqueo y no retornaba más a cancha. Su baja la cubría Claver de forma brillante. Tapones, rebotes, mucha actividad y un triple que colocaba el 60-42.
Gasol, esta vez, no era necesario. Pero dejaba destellos de que es un jugador de otra dimensión. Desde Jaabar, nadie ha ejecutado el gancho como el mayor de la saga.
Que la defensa era brillante lo demuestra el hecho de que en los primeros cinco minutos del último cuarto, España no anotó pero los lituanos solo arrancaron 4 escasos puntos. Basculaciones, ayudas y la intimidación de Gasol y Claver eran paredes contra las que se estrellaban los verdes. Bastó meter balones a Gasol y que los demás siguieran enchufados para que la distancia se fuera hacia arriba. Un triple de Llull a tabla destapaba el tarro de las sonrisas, de las lágrimas y de los abrazos. Con 27000 espectadores y 6 millones de españoles puestos de pie aplaudiendo acababa el eurobasket 2015. Y con la despedida del arbitraje del número 1 europeo, Luigi Lamonica jubilado por la edad.
Un oro de fe, trabajo, sudor y Gasol. Porque yo diré a los cuatro vientos YO VI JUGAR A PAU!!
Con cariño para José Carlos.
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